En el centro poblado de Cumbibirá Norte, distrito de Catacaos, la espera por una nueva infraestructura educativa parece no tener fin. El colegio de Catacaos permanece cuatro años en aulas prefabricadas, pese a que el proyecto de reconstrucción fue anunciado en 2022 como una solución temporal para garantizar mejores condiciones de aprendizaje.
Hoy, decenas de estudiantes de la Institución Educativa N.° 765 continúan asistiendo a clases en módulos construidos con calamina y triplay que, según la comunidad educativa, fueron instalados para funcionar únicamente durante algunos meses.
¿Por qué la reconstrucción del colegio sigue paralizada?
Lo que inició como una medida provisional terminó convirtiéndose en una situación permanente para alumnos, docentes y padres de familia.
De acuerdo con la dirección del plantel, el avance del proyecto permanece detenido por procesos administrativos pendientes y falta de continuidad en el expediente técnico. Mientras tanto, solo se ejecutaron trabajos de mantenimiento sobre cuatro aulas prefabricadas que actualmente muestran señales de deterioro.
La directora de la institución, Ada Gabriela Ruiz Guevara, explicó que las instalaciones temporales ya superaron ampliamente el tiempo para el que fueron diseñadas.
“Las aulas de contingencia se prepararon para máximo seis meses y ya tenemos cuatro años aquí… incluso el cartel de la obra ya se cayó”.
Además, indicó que aún se espera que se completen procedimientos necesarios para reactivar la construcción definitiva.
¿Cómo afectan las condiciones del colegio al aprendizaje?
Las condiciones climáticas representan una de las principales preocupaciones de la comunidad.
Durante las horas de mayor temperatura, el calor acumulado dentro de los módulos dificulta el desarrollo normal de las clases. Aunque las aulas permanecen abiertas para permitir ventilación, docentes y padres aseguran que después del recreo el ambiente se vuelve difícil para los estudiantes.
La secretaria de APAFA, Regina Olivares, manifestó que la situación también se agrava por limitaciones en servicios básicos.
“Nuestros hijos no están estudiando en buenas condiciones… la calamina y el triplay calientan demasiado y ellos no aguantan la calor”.
Añadió que el abastecimiento de agua ocurre solo una vez por semana y expresó preocupación por la ubicación de los tanques de almacenamiento dentro del plantel.
Padres y docentes piden una respuesta urgente
A pesar del retraso, padres de familia, profesores y vecinos mantienen el pedido para que la reconstrucción no quede paralizada. La comunidad sostiene que no exige obras adicionales ni proyectos complementarios, sino condiciones mínimas para garantizar educación segura y adecuada para los estudiantes.
Mientras pasan los años y continúan las clases en módulos temporales, en Cumbibirá Norte crece una misma pregunta entre familias y docentes: ¿cuándo dejará de ser una promesa y comenzará finalmente la reconstrucción del colegio?